Queríamos que Marías no hubiera muerto, que el día hubiese llegado para cualquiera de los hombres mediocres o malvados, o las dos cosas, que pisan la tierra.
Queríamos que Marías no hubiera muerto, que el día hubiese llegado para cualquiera de los hombres mediocres o malvados, o las dos cosas, que pisan la tierra.